Pinares que arrasan la biodiversidad (o el pensamiento único versión ¿”bosque”?)

el pinar de AntequeraLlevo recorridos unos cientos de kilómetros por un pinar donde llevo a pasear a mi perro, y siempre me ha llamado la atención que es difícil ver pájaros que no sean urracas y palomas. En uno de los extremos del pinar, sin embargo, cuando llega la temporada, es una delicia escuchar el bullicio de cientos de pajaritos que anuncian que llegamos a otro tipo de ecosistema: un parque donde hay árboles caducifolios y una variedad de plantas. Fuera del pinar, obviamente.

abejaTambién me ha llamado la atención no ver, ni siquiera en primavera, ni una sola abeja, ni abejorro, ni una mariquita, ni una libélula, ni un escarabajo, ni una mariposa. Nada. Cero.  Muerto.  En una “zona verde” de muchas hectáreas.

Hace tiempo que tengo bastante manía a los pinos, no porque sean “malos”, sino por el nefasto uso, abuso y arrase que se ha hecho con esta especie, que sí, que es interesante como especie pionera en ciertos terrenos, pero  luego hay que ocuparse de la sucesión y de biodiversificar.  Cosa que no se hace.  He visto incluso un Parque Natural cercano donde se ha repoblado la ribera de un rio con … ¿adivinan?  ¡pinos!!  la ribera de un río, nada menos, en un Parque Natural.  Toma ya.  Viva la visión ecosistémica de la gestión forestal.

Los monocultivos de pinos plantean varios problemas ambientales, el principal de los cuales es, al igual que ocurre con los eucaliptos, su altísima incendiabilidad,  algo que que no ocurre con los bosques con predominio caducifolio.

Soil Food webOtro de ellos es la destrucción a gran escala de la vida microbiana del suelo y de la microfauna debido al tratamiento anual con insecticidas para la procesionaria, una plaga consecuencia del monocultivo. Ocurre que esa vida minúscula a la que tan poca importancia se le da es la base de la cadena trófica.  Si no hay insectos, es difícil que haya formas de vida más evolucionadas, que viven de ellos. Y sí, he ido al ayuntamiento a preguntar con qué productos tratan la procesionaria, y sí, son insecticidas de amplio espectro y acción lenta que afectan a todos los insectos.  Dicen que no afecta a las abejas, pero el caso es que no hay ninguna. Además, el tratamiento con Round Up en carreteras y vías férreas ya se ocupa de no dejar ni una en kilómetros a la redonda.

Resumiendo, la gestión municipal de los parques y jardines españoles, a través de las contratas de jardinería,  es mucho más que industrial: es bélico. La guerra contra la naturaleza no domesticada.

roundup_carreterasY yo sigo preguntándome por qué los ayuntamientos y gestores de espacios verdes continúan apostando por esta especie que tantos problemas plantea, en lugar de crear entornos más  biodiversos, saludables y sostenibles.  Y ya que estamos, por qué no se cambia de una vez el concepto de espacio verde donde las especies se escogen cuidadosamente para que solo sean ornamentales y no crezca nada que no esté plantado por el ser humano, por el de espacios biodiversos con especies comestibles, como en otros países donde las autoridades no se sienten propietarias de la calle, por ejemplo Inglaterra (Todmorden),  Alemania, Estados Unidos

Isabel Fernandez del Castillo