Los jueces que no amaban a las mujeres

 

A pesar de las apariencias de modernidad, en el mundo judicial ocurren cosas que nos recuerdan que no hemos progresado tanto, que sigue habiendo algo muy rancio, obtuso y dañino impregnando muchas decisiones actuales.  (Desde aquí: mi reconocimiento a los jueces y fiscales que tratan de hacerlo bien).

Voy a recapitular algunos casos ocurridos la primera mitad de este año 2016, y cada cual que saque conclusiones:

  • Una niña de 9 abusada por su padre durante años consigue que la crean sólo cuando grabó una conversación con su padre a escondidas con un móvil. Fallaron los médicos, fallaron los jueces, fallaron los psicólogos.  No creyeron a la madre, no creyeron a la niña.   El padre acudía al colegio “protegido” por policías, que así garantizaban su “derecho” a llevarsela.  La niña gritaba, pataleaba y protestaba porque no quería ir con él, pero eso no contó para nadie (nadie con poder de decisión).   Las fuerzas de seguridad del Estado al servicio del agresor. Qué vergüenza tan grande.   ¿Cuantos niños hay atrapados por errores judiciales en situaciones de abuso o maltrato?  Es dificil saber.
  • 9788415070627

    El encarnizamiento médico con las mujeres Juan Gervás y Mercedes Perez-Fernandez

    Una mujer embarazada es secuestrada por las fuerzas de seguridad para ser sometida por orden del juez a una inducción de parto. Los médicos la había denunciado al juez despues de que la mujer decidiera no aceptar la inducción y esperar.  Los medicos dicen que tienen “autoridad” para proteger al menor, como si las mujeres fueramos unas niñas locas irresponsables, pero el hecho es que médicos y jueces se saltaron sin inmutarse la ley de Autonomía del Paciente.   Los jueces tampoco tendrían en cuenta, seguramente, que provocar un parto conlleva riesgos, que solo se debe realizar cuando hay una necesidad médicamente justificada, pero que dos de cada tres inducciones que se llevan a cabo en este país son innecesarias (según la OMS)   Cabe deducir que muy urgente no sería, puesto una vez que la mujer llegó (un decir: la llevaron) al hospital, esperaron 6 horas para provocar el parto.    Cabe preguntarse, también, si tal juicio sobre la necesidad de la inducción es acertado, pues a día de hoy la obstetricia es la especialidad más  innecesariamente encarnizada de todas, la más discriminatoria con la mujer y la que menos se actualiza científicamente. La cuestión es que una gran parte de los servicios de obstetricia se salta a la torera las recomendaciones del Ministerio de Sanidad basadas en la ultima evidencia científica (y aprobadas por los colegios profesionales).  Y lo hacen porque quieren y porque pueden permitirse hacer lo que les apetezca. Pueden permitirselo, precisamente, porque históricamente las instituciones medicas han disfrutado de un exceso de autoridad poco justificable en los tiempos que corren.

  • caso NerezMadre de un bebé de 15 meses es encarcelada por haberse saltado, 6 años antes, una orden de alejamiento de su pareja.  Ser encarcelada tantos años después por algo tan lejano y superado es incomprensible de entrada, pero si eso supone dejar en casa dos hijos, uno de ellos un bebé de 15 meses, eso es tanto como extender la condena a los hijos y causarles un trauma psíquico irreparable: para un bebé de esa edad que su madre desaparezca es tanto como asumir que ella ha muerto.   El encarcelamiento en esas condiciones no sólo fué desproporcionado al delito y por motivos totalmente obsoletos, sino que además fué ilegal, pues la ley obliga a que las madres con hijos menores de tres años permanezcan juntos.  Que los recortes hayan clausurado instalaciones adaptadas no debe ser pagado por las madre y los bebés. Si no hubiera sido por la presión popular, Nerea seguiría entre rejas.  Cero sentido comun en todo el proceso.
  • Una pena tan dura por un motivo tan banal contrasta con la mano blanda para con este cura, que habiendo reconocido haber violado 10 veces a una niña, además de otros abusos, ha visto su pena reducirse de 42 a 6 años, solo por haber reconocido el delito. ¡Oh, qué detalle!  Este otro profesor de religión elude la carcel a pesar de haber reconocido que ha violado a 9 niños.
  • Ya no tengo miedo Patricia Fernandez Ed. Club Universitario

    Ya no tengo miedo
    Patricia Fernandez
    Ed. Club Universitario

    Sigue el rosario de asesinatos de niños a manos de padres que previamente han maltratado a las madres de sus hijos. Los jueces siguen pensando que un hombre que maltrata a su pareja puede ser un buen padre y merece estar con sus hijos.  ¿En qué cabeza cabe?  En algunos casos, incluso, ¡les dan la custodia!   El controvertido “sindrome de alienación parental”  se ha convertido de hecho en la ultima vuelta de tuerca, esa que condena a los hijos a vivir con el maltratador.   El sistema demasiadas veces desprotege y revictimiza a los hijos.

¿Es justa la justicia?  ¿Es igual para todos, es equitativa y sobre todo, protege a las víctimas y a los menores?    Es evidente que no.  Es urgente un debate a fondo, pero muy a fondo.  Las leyes pueden haber cambiado, pero las mentalidades, por lo que se ve, en muchos casos no.  Lo que es preocupante no es que la justicia se equivoque una vez, lo que preocupa es que se equivoque tantas veces, y siempre cojeando del mismo pié.