La depresión posparto y el “bajón hormonal”: primero no dañar

3 May

oxitocina dripCuando era joven recuerdo haber escuchado varias veces que la depresión posparto se debía a un “bajón de hormonas” tras el parto. Entonces no sabía nada de partos, pero intuitivamente supe que esa afirmación seguramente ocultaba una profunda incomprensión de la naturaleza femenina: si la naturaleza cometiera fallos de esa envergadura no habría llegado donde ha llegado.

El tiempo ha pasado y el discurso no ha cambiado. Sigo leyendo artículos, tanto de divulgación como en revistas científicas que insisten, todos ellos, en que muchas “perturbaciones” del estado de ánimo en el posparto y puerperio se deben, entre otras causas, a: “bajón hormonal”, “fluctuaciones hormonales”, “cambios en los niveles hormonales”, etc. Pero no he encontrado ninguno, repito, ninguno, que mencione que la principal causa de grave alteración del estado hormonal  normal en la mujer puérpera se deba a la perturbación hormonal inducida que se realiza en la asistencia medicalizada al parto, debido a intervenciones como:

* administración de oxitocina sintética en el parto y el posparto, que inhibe la producción de oxitocina endógena durante semanas y afecta a todas las hormonas con las que está en equilibrio. Eso incluye a las endorfinas, que induce directamente estados de bienestar.  Eso ya condiciona la lactancia materna, directamente dependiente de la oxitocina.
la epidural, que en esas circunstancias se convierte en inevitable, pero que inhibe la secreción de opiáceos internos (analgésicos y generadores de bienestar) y también altera el equilibrio,
* eso sin mencionar otras sustancias peligrosas administradas bajo secreto sumarial ue a menudo no se registran en las historias clínicas.

Cabe mencionar también las cesáreas programadas, que se realizan sin mediar secreción de hormonas del parto. Las dificultades artificialmente causadas sobre la lactancia materna son otra consecuencia, y vienen a complicarlo todo. Que muchas lactancias se abandonen por estas interferencias (y por la ignorancia de los médicos sobre la compatibilidad con los medicamentos) es un gran daño, ya que la lactancia actúa como un protector del vínculo de la diada y de la salud mental de madre y bebé.

La mujer puede tardar semanas en recuperar el equilibrio hormonal normal en esa etapa, pero en cualquier caso ya se ha iniciado en la maternidad en un estado emocional/hormonal diferente de lo previsto por la naturaleza, se ha perturbado la calidad y la cualidad de la experiencia, el establecimiento del vínculo, y es inevitable que eso afecte a su estado emocional y de ánimo en el puerperio. Así es como funciona la psiconeuroendocrinología: todo afecta a todo. Cuando se interviene en una parte del sistema, se afecta a la totalidad. Una vez roto el equilibrio, se ha roto. Hay que recomponerlo.

También altera la experiencia, y por tanto el estado emocional/hormonal de la embarazada, emociones como el miedo, el sentirse desposeída de cualquier capacidad de decisión y a expensas de según qué profesionales  y de lo que contenga el gotero, el sentimiento de indefensión.

Un momento sublime

Hay “depresiones” que en realidad ocultan un síndrome de estrés postraumático, que puede deberse a la vivencia de una emergencia en el parto, pero lo más frecuente es que se deba al hecho de haber sido objeto de violencia obstétricadirecta o indirecta, por la propia calidad de la atención, o por haber sido separada del bebé sin motivo.  Otra causa de sufrimiento psíquico en el posparto es la ansiedad en el embarazo, siendo una de las causas principales el miedo por la salud del bebé, muchas veces inducido sin motivo y sin tacto durante el seguimiento del embarazo.

Evidentemente hay mujeres que sí sufren trastornos emocionales por sus antecedentes, por su situación personal y familiar u otras causas, además de lo que supone adentrarse en la maternidad en solitario y sin tribu, algo nuevo en la historia de la humanidad. No por casualidad, estamos ante una situación casi exclusiva de las sociedades modernas. No estoy hablando de eso, aunque sí cabe resaltar la poca atención que reciben estas madres en el sistema sanitario. Estoy hablando de que ya es hora de que el sistema comience a relacionar las causas con los efectos, y entienda que parte de la responsabilidad es suya, que la prioridad es no dañar psicológicamente a las madres (y por tanto sus bebés), ser realmente respetuoso con las mujeres y con lo que la naturaleza ha diseñado para la ocasión, y dejar de calificar como defectuosa a la naturaleza femenina por tener reacciones normales ante situaciones realmente anormales, y encima echarles la culpa y abandonarlas a su suerte.