Importar hasta las lentejas y destruir la economía local compra a compra

8 Nov

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Te invito a darte una vuelta por la sección de legumbres de un supermercado español cualquiera. Estoy hablando de legumbres, un cultivo tradicional, que se da bien por clima y terreno; vinculado a la gastronomía tradicional española, una de las más ricas y variadas del mundo, y muy especialmente por lo que respecta a las legumbres. Algo muy nuestro, vaya.

Pues esto es lo que vas a ver: el 90% de las legumbres de marca “española” (¡¡hay que leer las etiquetas!!) vienen de países como USA, Canadá, China, Egipto, Mexico, Argentina, Bolivia, etc.   [Un detalle:  “envasado en …”  NO significa “producido en …”.  No es lo mismo.]

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Hablemos de Soberanía Alimentaria…

Es decir, que los españoles, con nuestras decisiones de compra ¡¡estamos creando empleo y riqueza en países como USA, Canadá o China!!  … Increíble, pero cierto. Legumbres de producción española, haberlas haylas.  Solo que tiene que haber quien las compre.  Si no hay demanda no habrá oferta.  

En otros productos, ya sea de alimentación o de otros sectores, pasa exactamente lo mismo. Solo hay que mirar de donde vienen algunas marcas de espárragos “de Navarra”. Y no, no es una cuestión de precio; la diferencia a menudo es insignificante.

El hecho es que importamos mucho más de lo que exportamos, a menudo cosas que no necesitamos, que se producen o fabrican en España, a menudo de mejor calidad.  Que tiramos la casa por la ventana, dicho de otro modo.  Eso desequilibra nuestra balanza de pagos, ya maltrecha, y destruye enormes cantidades de empleo local y el tejido social rural  (si, ya sabemos que hay sectores arrasados por la deslocalización, pero está en nuestra mano no permitir que suceda con todo lo demás).  Eso sin contar el impacto brutal sobre el clima que supone transportar cada garbanzo que nos llevamos a la boca desde 7000 kilometros, el gasto inútil y prescindible de combustible, en pleno pico del petróleo y crisis climática.

Si además abandonamos el comercio local por las grandes superficies, el daño es mayor: el pequeño comercio local crea más empleo, paga impuestos en España, los beneficios engrasan la economía local.

El hecho es que cada vez que compramos en un comercio local un producto cultivado, elaborado o fabricado localmente, estamos inyectando dinero en nuestra economía, la de la gente.  

La dependencia es lo opuesto a la resiliencia.

Leamos las etiquetas, compremos local. 

Y espabilemos, que lo siguiente que nos quieren colar es el Tratado de Libre Comercio USA-Europa TTIP, que puede poner las cosas mucho, mucho peor (aquí puedes firmar en contra).