El problema de las matronas no son las doulas

call_the_midwife_1Soy una ardiente defensora del papel de la matrona. Creo que el grado de calidad y calidez, o por el contrario, de misoginia, medicalización innecesaria y maltrato a la mujer de un sistema de atención al parto, guarda una relación directa con la posición de la matrona dentro del sistema.  No lo digo yo, sólo hay que mirar las estadísticas de intervenciones y de salud perinatal.

Precisamente porque la figura de la matrona es insustituible y fundamental, cuando veo que algunas se oponen a las doulas, me quedo perpleja. Es como si no se lo creyeran.  No creo que las doulas tengan la más mínima posibilidad de arrebatar a las matronas su trabajo, y dudo mucho que se lo propongan. Por supuesto que hay que regular el trabajo y formación de las doulas, como se ha hecho con cualquier nueva profesión.   Y sí, las mujeres tienen el derecho de parir acompañadas por la persona con la que se sientan más cómodas, y negárselo es una muestra más de un paternalismo poco defendible en los tiempos que corren. Y sí, las mujeres necesitan otro tipo de “preparación al parto“.

Desde mi punto de vista, las amenazas al trabajo de la matrona están en otra parte y no me refiero sólo a la cuestión laboral. Me voy a permitir sugerir algunas líneas de reivindicación importantes para mejorar tanto el trabajo de la matrona como su posición dentro del sistema.  Por ejemplo:

* La Autonomía. Si las matronas son las responsables de la atención al parto normal, y son las especialistas en fisiología  ¿por qué motivo sigue siendo el Jefe de Obstetricia quien marca el estilo y establece lo que se debe o no hacer? ¿por qué los residentes de obstetricia se permiten el lujo de dar órdenes a matronas con 20 años de experiencia para que realicen tal o cual intervención?  En los sistemas de atención al parto realmente avanzados, ambas profesiones están en la misma categoría profesional, y al obstetra se le llama solo cuando se presenta una complicación.  La supeditación de la matrona al obstetra es una antigualla que urge cambiar.  Esa sí es una usurpación de competencias.  Bajo mi punto de vista, un escollo para la autonomía de las matronas es que sea una especialidad de enfermería.  En los países en los que las matronas son autónomas, son estudios a los que se accede directamente.

De cualquier forma, y volviendo al tema de la autonomía y las jerarquías, tampoco se puede atribuir el inmovilismo y la resistencia al cambio exclusivamente a los obstetras: a menudo he escuchado a matronas relatar que el principal escollo con el que se encuentran a la hora de actualizar las prácticas no son los obstetras, sino otras matronas satisfechas con el actual estado de cosas.

* Actualización de las prácticas. A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación de la Estrategia de Atención al Parto normal y documentos relacionados, la implementación en la práctica de los cambios recomendados ha sido mínima, en algunos centros, casi inexistente. Si hay un tema que merece que las asociaciones de matronas se impliquen a fondo es este. Cabe recordar que no son documentos redactados por el Ministerio, sino coordinados por él, y han sido elaborados y firmados por todas las asociaciones de profesionales implicadas, incluidas las matronas y los obstetras. Que haya que estar recogiendo firmas para que se apliquen las recomendaciones del Ministerio en la práctica hospitalaria es, visto desde el punto de vista de las usuarias, patético.

* Actualización de la formación. Cuando leo el argumento de los 4 años de estudios y 2 de especialidad no puedo evitar preguntarme ¿qué programa?  La experiencia es un grado, para bien y también para mal. Que la formación a las matronas continúe siendo la misma a pesar de la evidencia científica y de los cambios recomendados sí que es para hacer una manifestación de protesta y una recogida de firmas. A las profesionales no sólo se les sigue enseñando contenidos en gran medida obsoletos, sino que su entrenamiento implica pasar por un proceso de normalización de violencia contra la mujer y de desensibilización hacia ella por parte de los profesionales.  Reclamar una actualización de la formación es urgente.

* La ética en el trato a la parturienta. Los estudios son tajantes: el trato humano constituye una parte central de la asistencia: un trato inadecuado, desconsiderado, displicente o violento es un factor de riesgo en sí mismo. En cualquier caso, es inadmisible, contrario a la ética y los derechos humanos, pero está a la orden del día.  Hay matronas que son respetuosas y emocionalmente competentes; y otras que no lo son. Urge establecer un sistema interno en cada centro hospitalario para detectar y prevenir este tipo de comportamientos, no sólo por lo que respecta a las matronas, sino a obstetras o cualquier profesional que entre en contacto con mujeres y sus bebés en esta etapa. Si hay profesiones necesitadas de formación en inteligencia emocional son estas, por intervenir en momentos especialmente sensibles de la vida y por el profundo impacto que ejercen sobre las personas que atienden.

En fin, que quedan muchas cosas por hacer, una de las cuales es la regulación de la formación y ámbito de trabajo de las doulas, pero esa no es más que una cuestión más dentro de un panorama necesitado de una transformación urgente.

Isabel Fernandez del Castillo,  La nueva revolución del Nacimiento