El derecho a tener madre

4 Sep

El reportaje lleva este título: “Las maravillosas fotos del momento en que unos gays se convierten en padres mediante una madre subrogada”. En realidad, el título debería ser este: Como crear intencionadamente un trauma a un recién nacido.

El reportaje viene a ilustrar la tendencia actual en el mal llamado asunto de la maternidad subrogada: unas imágenes “bonitas” que pretenden minimizar lo que en realidad está pasando, y que es ni más ni menos que una agresión a un recién nacido. Si, es muy bonito el parto en el agua con doula y todo, fotógrafa profesional y varias personas apoyando a la parturienta.  Muy fisiológico, hermosa esa primera toma al pecho del bebé con su madre … Pero ¿y luego? Un bebé que es destetado poco después y llevado a otro país a 3000 km donde le criará una pareja de hombres. Ya no volverá a convivir con su madre, ni a tomar su pecho, ni a dormirse en su regazo. Echará de menos su olor, su voz, su contacto, su presencia…  Todo su sistema neurofisiológico sufrirá el impacto de una separación tan brutal y prolongada para el resto de su vida.  Nos hacen creer que el bebé no recordará nada, pero no es cierto: inconscientemente, el bebé sabrá siempre qué ha ocurrido, sentirá la falta de su madre.   El daño está ahí.   Y tampoco es inocuo para la madre.

Y si, claro que este bebé al menos ha tenido un parto fisiológico, ha abrazado a su madre, ha tomado un poco de pecho, va previsiblemente a poder mantener cierto vinculo o conocimiento de ella … Que es mucho más y mejor del trato que reciben muchos otros bebés subrogados cuyos nacimientos por partos o cesáreas se programan para cuadrar la llegada de los contratantes y que ni siquiera llegan a ver a su madre y que no la conocerán en su vida… Claro que es mejor, pero eso no quita lo primordial, y es que a este bebé se le está privando de su madre con pocos días de vida.  Y eso es violencia pura, un castigo brutal que ningún bebé merece. ¿Qué sentirá al no encontrarla cerca? Como si fuese huérfano de madre. Todo ello tendrá consecuencias para su salud física, emocional y mental, que tal vez tardarán años o décadas en mostrarse, pero que seguro van a estar ahí.

A estas alturas de la historia no se puede negar que la separación temprana de la madre y de su cuerpo es un estrés máximo para todos los bebés, mayor cuanto más se prolongue la separación.

Que algo se haya convertido en políticamente correcto no quiere decir que sea biológica, psicológica y moralmente correcto.  No es lo mismo que un bebé quede huérfano al nacer, que infligir esa herida emocional de una forma intencionada y para toda la vida.  En este discurso sobre el derecho a la pa/maternidad de los adultos, nadie está pensando en los derechos y en la salud mental de los bebés.  Ni en los de las mujeres: no olvidemos que el sistema se sustenta sobre la pobreza de las mujeres, en la explotación de mujeres en situación de vulnerabilidad.

A ello hay que añadir el hecho de que, a menudo, en el caso de los hombres, la crianza queda a cargo de una niñera, lo que suele generar un vínculo de apego entre el bebé y ella.  Pero una niñera no es una madre, antes o después desaparecerá de su vida, a los dos, tres, cuatro años.  Quizá antes.  Y vendrá otra.  El daño por la pérdida materna puede repetirse más de una vez a lo largo de su vida.  Pocos años y un corazón roto.

Por el derecho a tener madre: Stop Vientres de Alquiler,  Stop Surrogacy Now!


 

Bibliografía consultada sobre el vínculo madre-bebé:

  • Maternidad y salud: ciencia, conciencia y experiencia. Ministerio de Sanidad. España
  • El concepto del continuum. Jean Leidloff. Ed Obstare
  • El amor maternal. Sue Gerhardt. Ed. Albesa
  • Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. Jack Paanksep. Oxford University Press
  • Affect Regulation and the Origin of the Self: The neurobiology of Emotional Development. Allan N. Schore. Psychology Press & Routledge Classic Editions
  • The heart-mind matrix. Joseph Chilton Pearce. Park Street Press

 

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