Cuantas más horas de pantallas, mayor el riesgo de sufrir acoso escolar

Toddler watching TVUna de las dificultades que tenemos los padres cuando los niños son pequeños es imaginar el efecto en el tiempo de lo que ocurre en el día a día … o de lo que no ocurre.  Ser madre de dos hijas ya mayores de edad y haber visto muchas familias evolucionar a lo largo del tiempo me da una cierta perspectiva, y he podido constatar que cuando los niños pueden disfrutar de tiempo libre y no estructurado, pueden jugar libremente, y tienen relación con personas y no con pantallas, eso se traduce en que son más activos, proactivos, juguetones, imaginativos y creativos. También tienen más iniciativa, más automotivación, y más adelante, tienden a ser más responsables con sus estudios y más protagonistas de su propia vida. Y todo ello resulta especialmente patente al llegar a la adolescencia.

baby ipadEs cierto que la cultura audiovisual nos ha caído encima de repente, en muy pocos años, sin tiempo para pensar acerca de los efectos a largo plazo, en un tiempo en el que el modo de vida se distancia cada vez más de las necesidades reales de los niños y la conciliación simplemente no se produce.

Afortunadamente, cada vez se publican más estudios sobre este tema, el último de los cuales me ha parecido especialmente relevante y cuya conclusión es que  los niños que ven más tele a los 2 años y medio de edad corren un mayor riesgo de sufrir bullying en sexto de primaria.  Los resultados se pueden leer aquí, pero traduzco lo esencial, en palabras de la directora del estudio, Linda Pagani (psicóloga, Univ. de Montreal):

El número de horas dedicadas a ver la televisión a la edad de 29 meses, se correlacionaba directamente con las posibilidades de ser acosado en la escuela en sexto de primaria. Es muy posible que los hábitos adquiridos en la primera infancia, caracterizados por experiencias que requieren menos interacción y esfuerzo, como ver la televisión, se traduzca en un déficit en el desarrollo de habilidades sociales. Más tiempo viendo televisión deja menos tiempo para la interacción con la familia, que continúa siendo la piedra angular y principal vehículo para la socialización“.

mother-with-toddlerSegún la profesora Pagani, la televisión temprana también se relaciona con déficits en el desarrollo de funciones cerebrales implicadas en la resolución de problemas interpersonales, la regulación emocional, la competencia social en el juego con iguales, y la relación social positiva.  Finalmente, ver la televisión puede afectar los hábitos del contacto visual (si la hora de la comida está presidida por la tele ¡aun peor!), pieza clave en la capacidad para establecer relaciones de amistad y para la autofirmación en ellas“.

13256253_1057471730942259_8341054755521409920_nLos resultados del estudio, realizado con más de 2.000 niños y niñas, fueron muy precisos. Por ejemplo, cada 53 minutos diarios de aumento de tiempo de televisión a los 29 meses predecía un 11% más de probabilidades de sufrir bullying en sexto de primaria.

Las conclusiones de la Dra. Pagani son claras:

El día tiene 24 horas, y para los niños, la mitad de este tiempo debe emplearse en la satisfacción de necesidades básicas: comer, dormir, higiene …, y las restantes en la interrelación social y afectiva y actividades enriquecedoras. El juego representa una actividad no estructurada, que permite a los niños ser creativos y relacionarse, y a los padres familiarizarse con cómo los niños perciben y se relacionan con otros a un nivel socioemocional.  Tener la posibilidad de interactuar también ofrece la posibilidad de promover ciertos comportamientos sociales.  Demasiado tiempo de pantallas en los primeros años puede crear un déficit de tiempo dedicado al juego y la interacción social“.   [Recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría]

Por supuesto este estudio se centra en un aspecto muy concreto y parcial de un tema muy complejo y multifactorial (el acoso escolar), con muchísimos matices, y en ningún caso se trata de simplificar el tema o culpabilizar a la víctima, que es solo un elemento dentro de un sistema desequilibrado. Pero no cabe duda de que esta información pone de manifiesto la importancia de las relaciones tempranas en el desarrollo de la sociabilidad, y ofrece puede ser muy valiosa y útil a la hora de pensar en cómo gestionar el tiempo libre de nuestros hijos, qué tipo de experiencias necesitan tener y qué oportunidades les estamos ofreciendo para desarrollar todo su potencial. No sólo en lo que el “aprendizaje” se refiere, sino también a la inteligencia emocional y social, que sólo se desarrolla en el seno de las relaciones interpersonales y no con pantallas y máquinas del tipo que sea.